RimWorld y la nada

Me he pasado dos días desatendiendo completamente mis funciones vitales, sólo jugando a RimWorld. Tengo sueño y nada de ropa limpia, y casi tengo que empujar la moto sin gasofa.

Está muy chulo, buen equilibrio entre “tengo ilusión por el futuro” y “las putadas son muy gordas”, así que no aburren la falta de retos y da sensación de urgencia. Llena.

Escribo porque en esta tesitura andaba cuando he visto una clarísima comparación entre la vida (mi vida) y el juego: construir, construir, construir… ¡MEEEEC! rotura de cable submarino, esta semana todo será una locura técnicamente. Estable. Construir, construir, construir… ¡MEEEEEEC! accidente ferroviario: las reservas se van a la mierda. Estable. Construir, construir, construir… ¡MEEEEEC! ataca el ruso loco. Estable. Construir, constr… Otra vez el cable submarino roto…

Con la sensación de emergencia y eventualidad constante, no hace falta preocuparse de la verdadera muerte, que no es sino la absoluta certeza de la falta de sentido de esta vida que, como las IAs del juego, pensamos se rige por el libre albedrío, pero en sus líneas principales está dirigida por los verdaderos dueños del juego. Y es un poco tarde (nunca fue muy pronto para el que sale del otro lado de la ciudad) para convertirse en uno de ellos.

Si un día pillo un curro fácil que me de cinco mil limpios en 35 horas semanales, me caso, me casa, me críos, me perro, me… inmolo en el edificio del ************ (insertar el nombre de su entidad bancaria preferida) a los dos días de poder reflexionar y ser consciente del gran y absurdo teatro del mundo.

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